La casa heredada de los abuelos, la de los fines de semana, la que solo se abre en Navidad o en verano. En los pueblos hay muchas casas que pasan meses o años cerradas, y su chimenea es la que más sorpresas da.
Qué puede haber en el conducto
- Nidos: en primavera los pájaros aprovechan las chimeneas apagadas. Lo contamos en retirada de nidos y atascos.
- Hojas, ramas y escombro: trozos de teja, de ladrillo o de mortero que caen dentro.
- Humedad: un conducto frío y húmedo tira mal las primeras veces y deja pasar el humo a la casa.
- Grietas: las heladas de muchos inviernos abren las juntas de los conductos de obra.
- Creosota vieja que nadie limpió la última vez que se usó.
Qué puedes mirar tú
- Mira hacia arriba desde el hogar con una linterna: si no ves luz o ves ramas, hay algo que tapa.
- Comprueba el tiro con el humo de una cerilla: tiene que subir por la chimenea.
- Mira el tejado desde la calle: que la salida esté entera y sin plantas creciendo encima.
Cuándo llamar
- Si hace más de un año que no se limpia: limpieza.
- Si hace muchos años que no se usa o no conoces la chimenea: también limpieza. Va con inspección con cámara incluida, así sabrás cómo está por dentro.
- Si al encender el humo vuelve a la casa: no insistas, apágala y llámanos.
Pide la cita con tiempo
Si vas a usar la casa en Navidad o en los puentes de otoño, llama en septiembre u octubre. Diciembre es de los meses con más trabajo y cuesta más encontrar hueco.
