El monóxido de carbono es un gas que se forma cuando la leña, el pellet o el gas no se queman del todo. No tiene color, ni olor, ni sabor, y por eso es tan peligroso: puedes respirarlo sin darte cuenta.
Cuándo puede salir de una chimenea o estufa
- Cuando el conducto está atascado por hollín, creosota o un nido.
- Cuando la chimenea tira mal y revoca humo a la habitación.
- Cuando el fuego arde ahogado, con el aire casi cerrado.
- Cuando el conducto tiene grietas o juntas abiertas y el humo se escapa a otras habitaciones.
Síntomas
Los más comunes son dolor de cabeza, mareo, debilidad, náuseas, vómitos, dolor en el pecho y confusión. Se confunden fácilmente con una gripe o un mal día. Una pista importante: varias personas de la casa se encuentran mal a la vez y mejoran al salir a la calle.
Qué hacer si sospechas
- Abre puertas y ventanas.
- Apaga la chimenea o la estufa si puedes hacerlo sin entretenerte.
- Sal de casa con todos.
- Llama al 112.
Cómo evitarlo
- Limpia la chimenea o la estufa al menos una vez al año y comprueba que tira bien.
- Instala un detector de monóxido de carbono en la habitación de la chimenea y cerca de los dormitorios. Busca uno que cumpla la norma EN 50291. Es distinto del detector de humo.
- Mantén la habitación ventilada: el fuego consume oxígeno.
- No uses braseros ni estufas de exterior dentro de casa.
- No duermas con la estufa ahogada para que dure toda la noche.
