Un olor a humo frío, ácido o a quemado, que aparece aunque la chimenea esté apagada, casi siempre tiene explicación. Estas son las causas más habituales.
1. Creosota en el conducto
La creosota pegada a las paredes del conducto huele, y huele más con la humedad, la lluvia o el calor del verano. Es la causa más común y se resuelve con una limpieza.
2. Tiro inverso
Cuando la casa necesita aire, por ejemplo con la campana extractora encendida o en casas muy cerradas, puede cogerlo por la chimenea apagada, de arriba abajo, y con el aire baja el olor del conducto. Prueba a abrir una ventana o a apagar la campana: si el olor se va, es esto. Cerrar el registro de la chimenea, si lo tiene, ayuda.
3. Humo de la chimenea del vecino
Si la salida del vecino está cerca de la tuya y más alta, su humo puede bajar por tu conducto. Pasa sobre todo en días sin viento o con niebla.
4. Un nido o un animal en el conducto
Un olor fuerte y distinto, más a podrido que a humo, puede venir de un nido o de un pájaro muerto dentro del conducto.
5. Grietas en el conducto
Si el olor aparece en otras habitaciones o en el piso de arriba cuando la chimenea está encendida, puede que el conducto tenga grietas. Eso se ve con la inspección con cámara, que va incluida en cada limpieza.
Qué hacer
- Ventila y apaga la campana extractora para descartar el tiro inverso.
- Si hace más de un año de la última limpieza, toca limpiar.
- Si el olor sigue después de limpiar, revisamos el conducto con cámara para buscar grietas.
