Hay una parte del cuidado de la chimenea que puedes hacer tú y otra que conviene dejar a un profesional. Te contamos cuál es cuál.
Lo que sí puedes hacer
- Sacar las cenizas con la chimenea fría y guardarlas en un cubo metálico con tapa, nunca en una bolsa de plástico.
- Limpiar el cristal de la estufa en frío.
- Mirar el conducto con una linterna desde el hogar, para ver si hay mucha capa negra o algo que lo tape.
- Quemar leña seca y no ahogar el fuego, que es lo que más ensucia.
¿Sirven los troncos y productos deshollinadores?
Los troncos deshollinadores y los productos que se echan al fuego ablandan parte del hollín para que se desprenda. Ayudan entre una limpieza y otra, pero no la sustituyen: no quitan la creosota dura ni los nidos, y lo que se suelta puede quedarse acumulado en los codos y en el fondo del conducto.
Por qué el resto es mejor dejarlo a un profesional
- El tejado: muchas limpiezas se hacen desde arriba, y subir a un tejado sin medios es la parte más peligrosa del trabajo.
- Las herramientas: hace falta un escobillón del diámetro y la forma del conducto y varillas suficientes para llegar arriba.
- La suciedad: el hollín es muy fino y se mete por toda la casa. Nosotros tapamos la chimenea y trabajamos con un sistema de extracción para que no salga polvo.
- El estado del conducto: un deshollinador ve si hay grietas, creosota dura o un nido. Nosotros, además, lo revisamos con cámara en cada limpieza.
Lo práctico: cuida tú la chimenea en el día a día y llámanos una vez al año para la limpieza a fondo: 135 € por chimenea. Ver precios.
